Cuando el lector busca una imagen en las palabras del escritor, intenta imaginar lo que aquel se imagino aunque en el fondo conservemos la alteridad, el afán se lanza a trazar paisajes con todo el cuerpo, con todo el bagaje de experiencias...
Hay algo de espontaneidad y autoria singular y privada en ese pasaje inevitable de la lectura del escrito ajeno, nos montamos en el tren de creatividad y allí nos dejamos caer, como polizones viajamos en los vagones de las vivencias reales, ficticias, virtuales y nos atrevemos a corregirlas.
Lo escrito, como puente en cada lazo único entre quien se ofrece y quien se deja intervenir, interviniendo el mundo en todos sus sentidos....
No hay forma que está relación vaya a ganancia, pues ambos se ofrecen con todo lo que tienen.
Una apuesta, dispuesta a perder.
El sendero que pocos estan dispuestos a tomar en dirección contraria al capitalismo.
Por un 2017 que descarrile al 2018 y haga algo peor con el 2016