la travesía se vuelve noche
en cada desvelo,
ratifico la liviandad que crece
pero muta, materia inerte
deviene inercia.
Esta el umbral,
que no alumbra,
el viento que no empuja
el paisaje inverosímil
las cosquillas en el cuerpo
eso zumba, como alucinación
en alguna parte del cuerpo
que inerte, resiste la inercia.
Será la melancolía,
que encierra
hologramas de espíritus
que vienen del más allá
a garantizar la soledad
que habita, que nadie es culpable
pero por la que todos pagan.