ya no sueño,
lo normal ha vuelto por mi.
ya no recuerdo,
pues no hay nada que olvidar.
hoy es febrero,
capitalizado.
se llevo mi sed.
la vuelta, se volvio renglon.
el renglon vulgaridad.
me abandono,
ya no sé de su pliegue
su ritmo,
su mano.
se hizo abismo,
inmensidad,
consentido.
demasiado.
pronto, es demasiado de prisa
para mi reproche que se anuncia
adormecido y despistado
desorientado, enrojecido.
Prisionero de la infinitud,
hijo del deshausiado
silencio arrogante.
de las ganas de todo,
del ahora,
del ya,
de el ya no depende.
del llano de la cobardía,
de la astucia del balanceo
de la vibración del aire,
del error, del esquivo
del acoso del hastío,
de la felicidad del destiempo
de los agujeros de la manga
de los cuerpos sin rostro
todo eso,
se olvido de mi.
del ya despertar de la bestia...
del volver a soñar.
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