miércoles, 3 de noviembre de 2021

Quemada

El ruin e insistente tirar de los dientes
que se socavan, quiebran y chirrían 
inocentes enraizados en el cráneo
obligado, el maldito, a continuar sin dar tregua
obsecuente, de esa mandíbula estresada,
respondiendo a las ordenes del más allá...

Ese infierno abrasador, perdido
que gobierna desde las sus ardientes fauces
los corceles de la entrada al templo,
ese infierno sin Lucifer, pero con sus despojos
penetrante e indomable, impío, sobrio.

Bastardo, pero heredero
lazos de sede monocromática 
hostil parásito, con una mente abrumada
demente por donde lo mires,
silencioso y furtivo, estrés ineludible.






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