cierro los ojos,
los imagino, me atraviesan la mente
los escucho, doblegar mi corazón
Ahora que el placer
se encarna en la libertad
de lo que sea.
Y sin embargo, aún necesita
de ese módico marco épocal
de esas formas de decir y pensar.
Los placeres se actualizan, o no.
Pero a quien le importa?
Estamos averiados también
para disfrutar.
Esas quimeras adolescentes
y sus esquirlas desorbitantes
si que sabíamos librar batallas
e ir a jugarnosla.
Los placeres envejecen
como se cristalizan los dolores
y se arruga la piel
empiezan hacer ruido a madera rancia
y escaleras atormentadas por el tiempo.
Van quedando para ese ratito
silencioso, las migajas de antaño
que nos recuerdan que ahora que
todo es libertad y soledad
de la soledad se puede sustraer
ese pequeño diamante en bruto
llamado placer
que nada tiene que ver con
la libertad.
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