Que viene, que va
que sala tu piel y la hace temblar.
Hogar perpetuo,
para aquellos que respiran por el agua,
e inmensidad imposible para estos que necesitamos el aire.
El mar es perentorio, una fuerza inagotable de andar, de bailar, de nadar...
te sumerge en sus enlaces y te atrapa en su compas.
Y yo, que prefiero pasar de visita,
tocarlo y salir
decidida, transparente
soy del sol y hacia él voy..
siempre voy,
a inmolarme en su calor
y su ardor.
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