lunes, 23 de enero de 2017

Sarna con gusto.

Parecía ser un viaje normal. No es que yo fuera una de esa personas que disfruta volar pero lo aceptaba con resignación. Cuando conocer y explorar otros países y sus culturas o disfrutar tomando sol en las puertas del mar es una decisión absoluta, hay que superar cada limitación personal. Era la única forma de pensar para lograr subirme a un avión.
Como decía, parecía ser normal pero desde el comienzo no lo fue. El avión era demasiado grande, sin ser un airbus y parecía tener cuartos con literas para la tripulación. Ellas, porque eran todas mujeres, vestían con un uniforme diferente, es posible que justo Aerolíneas hubiera decidido cambiar los diseños, pero me llamaba la atencion que fueran blancos con un toque de rojo.
Al comienzo del viaje el comandante saludó, y presagio un viaje tranquilo con buenas condiciones climáticas.
Todo estuvo bien hasta que llegamos a la cordillera de los Andes, es conocida la zona por ser de turbulencias, nunca supe si por las montañas o el microclima que se genera a los 4000 metros sobre el nivel del mar, donde interactua la tierra en su punto de culminación y el cielo en un punto donde no debería inmiscuirse esa cumbre rocosa y todo producto de años miles y millones de transformación del planeta.
Entonces, el avión empezó a moverse fuerte. Se sacudía sistemáticamente hasta que dio un gran salto y las tripulantes suspendieron definitivamente el servicio. Se sentaron en silencio.
Todos esperábamos expectantes que terminará el suplicio, parecía ponerse cada vez peor. Me anime a mirar por la ventana y pensé "que bajo que estamos volando" intente explicarme que tal vez  fuéramos víctimas de las inclemencias del tiempo debido a ello. Suspire y me entregue a la pericia del piloto. Sudaba. Una tripulante que salía de la cabina del comandante amago a realizar la señal de la Cruz... yo la estaba mirando con misericordia, pareció ser un impulso, porque cuando de reojo observó a los pasajeros, freno y volvió a su asiento.
Continúe mirando por la ventana, no había nada que pudiera hacer más que sufrir, sudar e intentar mantener la calma, lo cual era muy difícil viendo pasar las cumbres por los costados. Trague saliva, también rece como si fuera creyente. Y creí en el ser humano que tenía nuestra vida en sus manos.
Finalmente, subimos y ahí lo vi pasar, fuerte y sonoro, otro avión. Quizás el que había usurpado nuestra ruta.

Y nunca sabré si el comandante nos salvo de su propio error, del error de un tercero o simplemente del azar y sus interferencias.

sábado, 21 de enero de 2017

Es solo a una forma de decir.

Era tarde, no sabía que hacía allí ese hombre, misterioso y bronceado con sombrero y ojos pequeños. Vestía anticuado, desalentador y estaba esperando en el mismo umbral al que tenía que ingresar yo. Ella acudió al llamado del timbre, abrió y a lo largo se extendía una escalera de madera, angosta con muchos escalones. Saludó y subimos los 3 en silencio. Ellos hablaban por lo bajo, yo no alcanzaba a escucharlos pero no podía cercenar mis dudas "quien es? Un paciente como yo? Que hacía allí?". No sé porqué pera esa noche,  no me atendió. Nos sentamos junto con dos personas más, ella había cocinado para todos, el señor misterioso hablaba y hablaba, sobre cosas triviales y todos se reían de él. Como espectadora, fuera de la escena continuaban taladrando mis preguntas, al no comprender lo que sucedía, sentía que no formaba parte, pues yo había ido solamente a atenderme con ella.
Hacia el final, comprendí que ninguno de los comensales sabíamos quién era él, pues cuando reveló su identidad todos quedaron estupefactos y perplejos. Por mi parte, continuaba desubicada, miraba sus caras atónitas, con  la copa en la mano esperando un gesto, una palabra que se transformará en pista, en definitiva esperaba una señal, para poder pertenecer. El guiño nunca llegó. El futuro ya estaba aquí, todo, de una, ahí sentado y comiendo con nosotros.
Nadie lo esperaba pero de alguna forma todos sabían que conociendo sus miserias, tomandolas por tontas , mirándolas a los ojos, no había forma de escapar y ponerse hablar....

Solo es una forma de decir,
De decir un sueño.

viernes, 20 de enero de 2017

Sombrear

Desde acá leo firme,
Que elijo otra forma
De tomar el papel.

De las órdenes del rey,
De los lugares del súbdito
Todos padecemos de lo mismo.

Y como, tomar el papel y leerlo...
Sobre tu obra, que ingrata mi sombra
Actuando a hurtadillas
Los papeles ineditos
El lado B

La alternativa.

Dimensiones

Es cuando no estoy, que sigo siendo. Sigo, como la materia se transforma.

No hay en el (ser, nada) que lo ate a cobrar una forma robada.

viernes, 13 de enero de 2017

No saben lo que se pierde

Solo la tolerancia,
permite extraer de la diferencia
su riqueza mas profunda

y la única forma de acceder a ella
es perdiendo una parte de nuestro ser.






jueves, 5 de enero de 2017

Re feel

La inspiración es una habitación que no sabes nunca si te va a dejar a oscuras o encontrarás finalmente la llave de luz.
La luz y la oscuridad se confunden en el movimiento mismo de los pies en dirección a realizar la acción de viraje.

Al final no se si porque escribo me oscurezco o porque me oscurezco escribo.

Si la causa precede o es el efecto, lo que causa.

Si es azar que me llamen las letras y de repente no sepa leer.

Si la lupa, marca a todos con el mismo aumento.

Si es tan funesto el por venir,

Si sale tan caro escribir

Sentir...

Oír...

Ir...

...
..
.

Sitios.

Allá,
Donde no, es un lugar que habitar
Cuando no, viene a buscar

No, es más que negar

Es adjuntarle un menos a una función
Es deshacer lo imposible

No allí,
No así.
no hoy.

Cuando no es, esta donde no.

Un no negado,
Podría ser más obtuso que admitir que porque el sol sale todos los días, va a seguir saliendo.