sábado, 21 de enero de 2017

Es solo a una forma de decir.

Era tarde, no sabía que hacía allí ese hombre, misterioso y bronceado con sombrero y ojos pequeños. Vestía anticuado, desalentador y estaba esperando en el mismo umbral al que tenía que ingresar yo. Ella acudió al llamado del timbre, abrió y a lo largo se extendía una escalera de madera, angosta con muchos escalones. Saludó y subimos los 3 en silencio. Ellos hablaban por lo bajo, yo no alcanzaba a escucharlos pero no podía cercenar mis dudas "quien es? Un paciente como yo? Que hacía allí?". No sé porqué pera esa noche,  no me atendió. Nos sentamos junto con dos personas más, ella había cocinado para todos, el señor misterioso hablaba y hablaba, sobre cosas triviales y todos se reían de él. Como espectadora, fuera de la escena continuaban taladrando mis preguntas, al no comprender lo que sucedía, sentía que no formaba parte, pues yo había ido solamente a atenderme con ella.
Hacia el final, comprendí que ninguno de los comensales sabíamos quién era él, pues cuando reveló su identidad todos quedaron estupefactos y perplejos. Por mi parte, continuaba desubicada, miraba sus caras atónitas, con  la copa en la mano esperando un gesto, una palabra que se transformará en pista, en definitiva esperaba una señal, para poder pertenecer. El guiño nunca llegó. El futuro ya estaba aquí, todo, de una, ahí sentado y comiendo con nosotros.
Nadie lo esperaba pero de alguna forma todos sabían que conociendo sus miserias, tomandolas por tontas , mirándolas a los ojos, no había forma de escapar y ponerse hablar....

Solo es una forma de decir,
De decir un sueño.

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