En perspectiva, me siento a dudar.
Sudo, pues no se que quiero.
Me encuentro buscando en los rincones ideicos, en los espejismo cerebrales, detrás de una metáfora, dentro de un mundo. Fuera de mi, entre mi, por ti.
Tiemblo, si me asusto pensando que me encierro para no hablar, y me someto a la voz invertida, advertida, pervertida.
Hace poco... Aunque no hay razón para hacerse oir, en el barullo de mi cuerpo, en el dolor de mis dientes, el torrente de mi sangre empuja y no se que sucede.
Me lleve mis dos piernas y brazos, lo que restaba de mi cabeza, lo que se hace llamar busto, vientre, genitales, etc a los profundo de la cama.
Cerré los ojos con el afán de desterrarme, de hacer como si... pudiera dormir.
Es una forma de encierro... me dije.
De engaño.
De expulsarse del mundo, y no admitir que una parte del mundo es inhabitable.
Esa que abre un abismo, después del terremoto, y te encierra entre el huevo y la gallina.
Hay respuestas que admiten mas de una pregunta, pero preguntas que no admiten LA respuesta.
Simplemente, no existe
¿la pregunta o la respuesta?
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