y no es el mar.
Es el sistema
que hace que el mar
sea mar.
Meterse al mar,
es correr el riesgo
de ser chupado.
Nacer,
es arriesgarse
a dedicarle tiempo
al oleaje del sistema.
Vivir, es olvidar
que el sistema te chupa
para existir.
Al final,
solo se trata de dejarse de llevar.
Acoplarse al ritmo y nadar.
Hacer nada,
la muerte, la mudez,
el silencio
pueden ser
otro disfraz de la revolución.
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