Una vez me preguntaron
"¿cual es tu palabra favorita?
La mía es Raviol, me gusta por como suena"
No se que me sorprendió más, si la pregunta o la respuesta.
Si elegía una palabra, no se me hubiera ocurrido hacerlo por como sonaba.
Tampoco había pensado nunca en que una palabra podía ser favorita, o gustaron o disgustar.
De cualquier forma, yo no puedo elegir una palabra. Aunque puedo darme cuenta que algunas son privilegiadas.
En la cotidianidad, al hablar.
Aunque diferentes
Y al escribir, hay fonemas que insisten.
Es como si necesitará descentralizarlas,
"Corranse, me tapan el sol".
Se cierran, precipitando "ipso facto" una respuesta.
Ellas a la vanguardia.
No sea cosa que se me caiga una pregunta y otras tengan la oportunidad de ser protagonistas.
Entonces, hago un poco de trampa.
En la avalancha, me detengo. Claro que después, me quedo atrás.
Y ahí llegan, por su cuenta y silbando bajito.
Otras.
Hay algo de la mente que funciona como un campo de batalla, un territorio en disputa.
Ya no me dejo estar,
que el extranjero me encuentre.
Primero, es un silencio. Un trinchera visual. Una escalonada observación vital, hasta que la aguja traspasa y se escabulle buscando de donde arrancar...
Después, lo sucesivo que llega. Y blablabla.
En final es incierto. A pesar que te encuentres otra vez entre las mismas piezas y objetos, el final te sorprende
Como cuando te preguntan cual es tu palabra favorita.